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La gasolina verde

Aunque los guatemaltecos no conocen mucho sobre las ventajas y desventajas de mezclar alcohol etanol con gasolina, para utilizarlo como combustible, sí es un tema que acapara la atención de los pilotos, pues representa una esperanza para bajar el precio del galón de gasolina.
 
Mucho se ha comentado últimamente sobre el etanol. ¿Pero qué es?, ¿cómo se produce?, ¿cuál es la mezcla ideal?, ¿cuándo empezará a venderse?, ¿qué daños podría provocar al motor de su vehículo? y ¿cuánto influye en costo del uso del carro con motor de gasolina?, son tan sólo algunas las interrogantes que cientos de guatemaltecos se hacen con este tema que ha cobrado actualidad.
 
Han dado por llamarlo el 'combustible del futuro' y quizá tengan razón. En Brasil, país pionero en los biocombustibles, más de cinco millones de automóviles circulan con esta mezcla de gasolina con alcohol.
 
En Guatemala, la idea de mezclar etanol con gasolina súper o regular ha emocionado a muchas personas, sobre todo por los altos precios que han llegado a alcanzar los derivados del petróleo.
 
El etanol es un compuesto orgánico líquido, el cual se obtiene a partir de la melaza de caña mediante un proceso de fermentación. Se logra también de la biomasa de yuca, maíz y remolacha o de la celulosa proveniente de desechos orgánicos, explica el ingeniero Rolando Ponciano, presidente de la Asociación de Combustibles Renovables de Guatemala.
 
La idea de utilizarlo como una mezcla del 10 por ciento de etanol y 90 por ciento de combustible, nace porque el alcohol tiene 130 octanos y la gasolina corriente alrededor de 86 octanos, con lo cual se mejora la calidad final de la mezcla.
 
Aunque posee menor poder calorífico frente a las gasolinas, esto se podría solucionar con aumentar la relación de compresión en los motores, ya que su poder antidetonante es mayor que los combustibles fósiles, explica el ingeniero Otto Ruiz, asesor técnico del Centro de Información y Promoción de Energía Renovable, del Ministerio de Energía y Minas.
 
Su calor de vaporización es tres veces mayor que la gasolina, esto hace bajar drásticamente la temperatura de la mezcla en el momento de la evaporación, aumentando en consecuencia su densidad y el rendimiento volumétrico.
 
Esto se traduce en mejor combustión en el motor y en menores emisiones de gases por los tubos de escape. Al disponer de mayor octano, cada vez habrá menos vehículos que necesiten usar gasolina extra.
 
En una serie de pruebas realizadas a varios motores en un recorrido de 1,040 horas se encontró que la potencia y el torque en los vehículos aumentaron, debido a que existe una mejor combustión, pues el alcohol ayuda a suplir la falta de oxígeno debido a la altura.
 
De acuerdo con los expertos, el etanol necesita 2.6 veces más calor para convertirse en vapor, comparado con la gasolina, y esto puede afectar la respuesta a la aceleración en un vehículo. Sin embargo, como la mezcla es más volátil puede evaporarse fácilmente, compensando el posible efecto de pérdida de respuesta a la aceleración.
 
Según las pruebas efectuadas, aunque el compuesto contiene menos energía, no significa un aumento en el consumo de combustible, ya que el etanol le aporta oxígeno a la composición, haciendo más eficiente la combustión.
 
Resultados de pruebas de ruta realizadas en Colombia por el Instituto Colombiano del Pe­tró­leo, ICP, y por el American Petro­leum Institute, API, señalan que los vehículos más antiguos con carburador pueden mejorar el rendimiento al ajustar la relación aire/combustible que entra en la cámara de combustión del motor y así manejar composiciones más ricas.
 

Mi carro viejito y el etanol

De acuerdo con los expertos, el antiguo parque vehicular de Guatemala no tendrá ningún problema en utilizar la mezcla. Los carros fabricados desde los 70 son compatibles con la combinación, señalan las productoras de vehículos como General Motors, Ford Motor Company, BMW, Honda, Hyundai, Mercedes Benz, Mazda, Mitsubishi, Nissan, Suzuki y Toyota.
 
Para comenzar a usar la composición se recomienda cambiar el filtro de gasolina y limpiar el tanque para evitar residuos en el carburador. Esto porque el etanol es altamente detergente y en la primera carga limpia el tanque, los ductos y las partículas van al carburador ocasionando algún cascabeleo.
 
Otra de las dudas generadas es si el etanol quema las válvulas de los motores. El ingeniero Rubén Hernández, del Ministerio de Energía y Minas, explica que no es posible, pues el alcohol combustiona a menor temperatura que la gasolina.
 

El mantenimiento constante de los depósitos donde se guarda la melaza evita la corrosión.

De la mano con el medio ambiente

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, la contaminación atmosférica alcanza límites peligrosos para la salud humana, por eso el uso de combustibles renovables cobra cada día más fuerza.
 
La Asociación de Recursos Reno­vables de Canadá señala que agregar un 10 por ciento de etanol a la gasolina, reduciría hasta en un 30 por ciento las emisiones de monóxido de carbono (CO) y entre 6 y 10 por ciento las de dióxido de carbono (CO2); asimismo habría una reducción en la formación de ozono.
 
'Añadir etanol a la gasolina oxigena el combustible y esto hace que se queme mejor y se dé una reducción de óxidos de nitrógeno y azufre, así como otros compuestos volátiles', explica la ingeniera Aída Lorenzo, gerente de la Asociación de Combustibles Renovables de Guatemala.
 
A la par, el colombiano Saúl Santa­maría, especialista en gestión ambiental y calidad de combustibles, quien recientemente vino a Guatemala a dictar unas conferencias sobre el tema, aboga porque se haga todo esfuerzo para aplicar esta medida lo antes posible. La razón: se eliminaría el MTBE, aditivo utilizado actualmente en los combustibles, porque es tóxico y altamente contaminante.
 
Pese a ello, algunos estudios resaltan ciertas desventajas. Por ejemplo, las emisiones de algunos compuestos como los aldehídos y las evaporativas, pues el etanol es un poco más volátil que la gasolina.
 
Adicionalmente habría que ga­ran­tizar el control de la contaminación por descargas de aguas residuales en los ingenios y destilerías de alcohol, principalmente de vinazas, desechos de la producción de etanol.
 
Ante ello, el ingeniero Erick Pérez, del ingenio Palo Gordo, explica que no ve problemas, pues esos desechos son tratados y utilizados en procesos de fertilización e irrigación en la misma cosecha de la caña.
 
El profesional añade que la planta de etanol de ese ingenio funciona a base del bagazo de caña, para autoabastecer y disminuir los costos de operación.
 

Guatemala terreno fértil para el etanol

Sin lugar a dudas la materia prima que se utilizaría para elaborar etanol en Guatemala sería la caña, pues el país es el segundo productor más eficiente de azúcar cruda del mundo, según datos de la Asociación Mundial de Azuca­reros.
 
De hecho, actualmente el ingenio Palo Gordo, Servicios Manufac­tureros Sociedad Anónima y Distribuidora de Alcoholes y Rones Sociedad Anónima, Darsa, producen alcohol.
 
Las tres destilerías tienen una ca­pa­cidad de producción de 120,000 litros diarios de carburante, los cuales se exportan a la costa oeste de Estados Unidos.
 
De acuerdo con el ingeniero Rubén Hernández, durante la zafra 2002-2003 se dio una producción de 108.454,803 galones de melaza. El profesional explica que de un galón de melaza se obtienen aproximadamente 1.3 litros de etanol. Con ello, se estima una producción teórica de 139 millones de litros de carburante durante la cosecha.
 
Sin embargo, actualmente las tres destilerías sólo llegan a producir 360 mil litros diarios, mientras que para abastecer al mercado local, con la mezcla del 10 por ciento, se necesita­rían por lo menos 117 millones de litros de etanol, señala el funcionario.
 
Para compensar se requiere montar por lo menos otras seis destilerías con una capacidad aproximada de 120,000 litros diarios de alcohol. Cada una de estas plantas requeriría una inversión de entre 10 y 15 millones de dólares, explica el ingeniero químico Saúl Santamaría Díaz.
 
Muchos de los expertos no se atreven a hablar de una reducción considerable en los precios de los combustibles, dado que la mezcla es sólo del 10 por ciento. No obstante, prefieren hablar mejor de otros beneficios como la generación de fuentes de empleo.
 
Se estima que para sustentar un programa de producción de 139 millones de litros de etanol, capaz de satisfacer la demanda interna nacional, se crearían por lo menos unos 10,000 empleos directos e indirectos.
 
La experiencia en otros países ha demostrado que el uso de etanol 'promueve el desarrollo y es bueno para la economía, ya que genera nuevas oportunidades comerciales para los productores de azúcar y sus comunidades', dice Santamaría Díaz.
 

Haría falta una ley o reglamento

El uso de etanol en el país debería ser regulado por una ley o reglamento especial, expresa la ingeniera Lorenzo, para evitar un descontrol en la aplicación. El ministro de Energía y Minas, Luis Ortiz, expresa que ésta ya está en estudio en el Ministerio de Eco­nomía.
 
De hecho, lo único que habría que hacer es modificar la Ley del Alcohol Carburante, existente desde 1980, cuando se hizo un intento por mezclar cinco por ciento de etanol con gasolina en una estación de servicio Texaco.
 
El actual presidente de la Comi­sión de Energía e Hidrocarburos del Congreso, diputado Mynor López, recuerda haber probado en su vehículo la eficiencia de la mezcla. Pero el proyecto fracasó debido a la escasa demanda y a problemas de abastecimiento, comenta el ministro de Energía y Minas.
 
Por su parte, la Asociación Azu­care­ra dice que es capaz de generar suficiente etanol, para suplir un 10 por ciento de la demanda nacional de combustibles sin necesidad de subsidios por parte del Gobierno, adelantándose a críticas en este sentido, pero señala que están a la espera de la legislación pertinente.

Ingeniero Erick Pérez

La aceptación del etanol

Los esfuerzos por substituir el petróleo por combustibles alternativos están ganando la atención en un mundo amenazado.
 
Brasil lideró la producción de etanol del mundo en 2004, destilando cuatro millones de galones, unos cinco mil millones de litros. El etanol representa hoy el 40 por ciento del combustible vendido en esa nación. Desde fines del año anterior están haciendo furor los más de 200,000 autos Flex-fuel, que pueden utilizar indistintamente gasolina, alcohol o cualquier mezcla de esos dos combustibles.
 
Estados Unidos está avanzando rápidamente también, produciendo tres mil y medio millones de galones durante el año pasado, generados casi exclusivamente a partir del maíz.
 
Las provincias chinas, ricas en la producción de trigo y maíz, produjeron casi mil millones de galones de etanol.
 
La India generó quinientos millones de galones producidos a partir de caña de azúcar.
 
Francia, el aventajado en la Unión Europea en la tentativa de fomento del uso del etanol, produjo cerca de doscientos millones de galones de las remolachas y del trigo.
 
En global, el mundo produjo bastante etanol para desplazar escasamente un dos por ciento del consumo total de la gasolina.
 
Está suficientemente probado a nivel mundial –Brasil, Estados Unidos, Alemania, Suecia, Japón, India– que los actuales motores vehiculares, sin ningún tipo de ajustes mecánicos o electrónicos pueden quemar gasolina oxigenada, hasta con un 25 por ciento de alcohol etanol.
 

En una muestra realizada en el ingenio Palo Gordo, se observa cómo el etanol se mezcla perfectamente con la gasolina.

Primeras experiencias con el etanol

Cuando Henry Ford hizo el primer diseño de su automóvil modelo T en 1908, esperaba que el combustible de mayor uso fuera el etanol, fabricado a partir de fuentes renovables.
 
De 1920 a 1924, la Standard Oil Company comercializó un 25 por ciento de etanol en la gasolina vendida en el área de Baltimore, pero los altos precios del maíz, combinados con dificultades en el almacenamiento y transporte, hicieron fracasar el proyecto,
A finales de la década de 1920 y durante los 30 se hicieron subsecuentes esfuerzos para reavivar un programa de combustible con etanol, basado en legislación federal y estatal, particularmente en el Cinturón Maicero de Estados Unidos, pero sin éxito.
 
Entonces Henry Ford y varios expertos unieron fuerzas para promover el uso del etanol: se construyó una planta de fermentación en Atchison, Kansas, para fabricar 38,000 litros diarios de etanol, específicamente para combustible de motores.
 
Durante 1930 más de 2,000 estaciones de servicio en el Medio Oeste vendieron etanol hecho de maíz, que llamaron 'gasohol'. Los bajos precios del petróleo llevaron al cierre de la planta de producción de etanol en los 40, yéndose consigo el negocio de los granjeros americanos; el gasohol fue reemplazado por el petróleo.
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Por: Jeovany Ibañez

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