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¿Edad límite para manejar?

Para muchas personas de la tercera edad, manejar les da independencia.

La Ley de Tránsito no estipula edad límite para que los adultos mayores conduzcan un vehículo, tampoco lo hacen los expertos geriatras. Sin embargo, después de los 60 años los reflejos son más lentos, la capacidad de reacción y la visibilidad disminuyen en un alto porcentaje. Y ese dilema motiva la duda, ¿cuál es la edad justa para decirle adiós al volante?
 
AA sus 88 años Mélida Muralles de Close se considera muy buena conductora. En sus 28 años de tener licencia, únicamente dos pequeños percances están registrados en su amplia experiencia, nos dice. Escuchar insultos de otros pilotos como 3abuela mejor se hubiera quedado en su casa2 o 3hágase a un lado con su carcacha2, no la han hecho desistir de su deseo de continuar manejando su Plymouth Horizon automático, modelo 1979, pues eso le da independencia, asegura.
 
A su edad no usa lentes, ya que tiene una vista 3muy buena2, expresa, y los exámenes oftalmológicos así se lo han demostrado. Junto a su hermana, Cristina, de 78 años, quien se convierte en su copiloto, salen todos los días a realizar trámites y a las sesiones de la Asociación Gerontológica de Guatemala, a la cual pertenecen. 3Maneja muy segura2, dice Elisa, al calificar a su hermana como buena piloto.
 
Esteban Garrido es otro de los 62 mil adultos mayores, arriba de los 60 años, que según el registro de Maycom posee licencia de conducir. Tiene 89 años y 60 de manejar vehículo. Pero recientemente se llevó uno de los sustos más grandes de su vida. Conduciendo por la Avenida La Reforma, al querer cruzar hacia la izquierda, no se dio cuenta y se subió a un bordillo y casi atropella a una mujer que estaba en la parada del autobús.
 
Ahora, tanto Esteban como sus familiares se preguntan si le llegó el momento de retirarse de la conducción.

Los geriatras aconsejan que los conductores adultos se realicen un chequeo médico riguroso para continuar con esta actividad.

Los años frente al volante

La Ley de Tránsito y su reglamento no establecen edad límite. 3Ni tampoco lo debería establecer, para no discriminar a nadie2, expresa el presidente de la Asociación Gerontológica de Guatemala, ingeniero Cecilio Baeza.
 
Baeza asegura que hay personas en la Asociación que tienen más de 80 años y que manejan de forma segura y sin mayores problemas, pues tienen una vida sana.
Como ejemplo está el coronel Jorge Hernández Méndez, quien tiene 88 años. Para él, manejar lo hace sentirse independiente.
 
Esa afirmación la respalda el escritor Enrique Godoy Durán, quien cumplió 70 años, y asegura que no tiene ninguna dificultad para conducir su vehículo. 3No debería preocuparnos que haya mucha gente adulta conduciendo. Quizá debería interesar más que miles de muchachos de 16 años manejen vehículos, sin ninguna experiencia y a grandes velocidades2, argumenta.
 
Godoy Durán se respalda en las estadísticas, las cuales señalan que los menores de 25 años se accidentan tres veces más que los mayores y son causantes de la mayoría de los accidentes.
 
Pero, entonces, ¿cómo determinar si existe una edad límite? Para el geriatra Carlos Palma Carranza, del Centro de Atención Médica Integral para Pensionados, Camip, del IGSS, 3lo más correcto es que tanto el adulto mayor como su familia sean maduros y tengan la valentía para admitir las limitaciones y así evitar situaciones lamentables2, señala.
 
El galeno explica que deben tomarse en cuenta las alteraciones sensoperceptivas, como la respuesta más lenta a los cambios de iluminación, campo visual reducido, menor agudeza para detectar los objetos en movimiento y el mayor tiempo necesario para procesar la información.
 
Por ejemplo, los problemas con la vista se vuelven más frecuentes a partir de los 60 años. La córnea se hace más espesa y menos sensible. La pupila se vuelve más pequeña y cuesta adaptarse a los cambios repentinos de iluminación. El sol, las luces de los automóviles que vienen en sentido opuesto y las del alumbrado público molestan más que antes.
 
Además, la cantidad de luz que llega a los receptores del fondo del ojo se reduce en dos tercios y, por lo tanto, el anciano conductor necesitará mayor cantidad de luz para ver claramente.
 
De noche, los conductores ancianos necesitan entre un 65 y un 77 por ciento más de distancia para leer las señales de tránsito. La agudeza visual y la vista periférica también decaen y disminuye sustancialmente la capacidad para ver la información en las zonas periféricas.
 
En relación a la audición, el doctor Palma Carranza explica que se empiezan a perder sonidos de alta frecuencia como el canto de los pájaros y el tic-tac del reloj y, por lo tanto, se comienza a oír de forma distorsionada o, peor aún, con imposibilidad para determinar su procedencia exacta. Este tipo de deficiencias se manifiestan, sobre todo, en los tonos agudos.
 
De acuerdo con algunos estudios, conforme se avanza en la edad hay un deterioro en las funciones músculo-esqueléticas, incluyendo disminución en la fuerza muscular, en la flexibilidad y en el tiempo de reacción.
 
Las articulaciones se vuelven rígidas y los músculos se debilitan, lo cual hace difícil voltear la cabeza para ver hacia atrás, girar al volante o frenar de manera segura.
 
A la par de ello lo que más preocupa a Palma Carranza son las enfermedades que afectan el comportamiento y la capacidad de pensar, como el Alzheimer. 3Un conductor con ese mal suele olvidar rutas conocidas o hasta puede perder la capacidad de hacerlo en forma segura2.
 
El galeno recuerda el caso de un anciano que iba conduciendo por la Avenida La Reforma, pero de pronto comenzó a zigzaguear y aunque no causó daños sí fue necesario asistirlo.
 
La artritis, el Parkinson, la diabetes, los ataques epilépticos o convulsiones, también son grandes enemigos de los conductores ancianos, explica el profesional, quien aclara que los problemas de salud afectan la habilidad de conducir a cualquier edad, pero algunas enfermedades ocurren con mayor frecuencia a medida se envejece.
 
Los médicos advierten que si hay titubeos en medio del tráfico, si no se puede dominar el automóvil, si resulta difícil estacionar o si se pierde el sentido de la orientación, esos son indicios de que algo anda mal.

Conducir sólo de día y viajan acompañado son dos de las recomendaciones para los adultos que manejan su vehículos.

Sin prohibición, pero...

Aunque nadie está de acuerdo en la emisión de una ley para prohibir a los adultos mayores conducir un vehículo, los expertos sí comparten la idea de realizar chequeos médicos más rigurosos.
 
3El adulto mayor que conduzca debería poseer un certificado médico afirmando que es apto para ejercer ese tipo de actividad2, expresa el director de Maycom, Gustavo Raskosky.
 
En esto también concuerda el geriatra Palma Carranza al explicar que el examen oftalmológico de rigor sólo mide la agudeza visual, pero no cómo está el cerebro, las funciones corticales, los reflejos y si el conductor padece Parkinson u otras enfermedades.
 
En medio de todo ello, el licenciado Carlos Garavito, presidente de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental, señala que dejar de manejar es para el adulto mayor una situación difícil de enfrentar, pues esa habilidad les da independencia y libertad.
 
Sin embargo, el profesional aconseja que la seguridad tanto del adulto, su familia, como del público en general, son más importantes y merecen una decisión serena.
 
Garavito recomienda que quienes conducen deben realizar recorridos conocidos, evitar horas pico, trayectos complicados, condiciones meteorológicas adversas y recorridos nocturnos.
 
Al final de cuentas, aunque la ley no establece un límite de edad para dejar de conducir vehículos, inevitablemente el paso del tiempo provoca cambios en nuestro organismo, los cuales afectan la habilidad para hacerlo bien.

¿Llegó la hora de dejar la conducción?

Todos envejecemos de manera diferente y, por lo tanto, no es posible predecir cuál será la edad máxima para conducir bien. ¿Cómo puede determinar si ha llegado la hora de dejar de conducir? Para ayudarle con esta decisión, pregúntese:
 
€ ¿Me tocan la bocina con frecuencia los demás conductores?
€ ¿He estado en accidentes, incluyendo los leves?
€ ¿Me han dicho mis familiares, amistades o mi médico que se preocupan cuando conduzco?
€ ¿Me pierdo al conducir, incluso en zonas que conozco?
€ ¿Se aparecen otros automóviles o peatones de la nada?
€ ¿Conduzco menos que antes porque no confío en mi habilidad?
 
Si contestó sí a cualquiera de estas preguntas debe pensar si todavía es un conductor seguro. Si contestó no a todas, no olvide examinarse la vista y la audición periódicamente. Hable con su médico sobre cualquier cambio en su salud, la cual podría afectar su capacidad para conducir de forma segura.
 
http://www.niapublications.org

Jeovany Ibáñez
 

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