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Las sustancias afrodisíacas

Desde tiempo inmemorial hemos buscado cómo aumentar, provocar o recuperar la lIbido.  Desde entonces hemos recurrido a toda clase de ayudas, desde hormigas hasta espárragos, desde cuernos de varias especies hasta vinos y mariscos.  Aquí te contamos sobre el folclore y sus posibles bases científicas.
 
Definir afrodisíaco es simple: se trata de alimentos, sustancias, incluso objetos o situaciones que despiertan el apetito sexual o lo potencian.  La tradición le atribuye poderes casi mágicos a las ostras, la canela, el gingseng, el cuerno del rinoceronte, las hormigas, la cantárida y la yohimbina.  Para que un afrodisíaco funcione debe hacerlo sin ayuda, es decir, el ideal sería aquel que con sólo ingerirlo desate el deseo por apasionarse.
 
Ejemplos de ellos, cuyo nombre deriva de Afrodita, diosa griega del amor, es el espárrago y el cuerno de rinoceronte.  Es elemental que se les atribuyen poderes por su aspecto faliforme. 
 
En el caso de las ostras podría haber cierta base fisiológica por su alto contenido de zinc, elemento conocido por su potencial capacidad para estimular la generación de testosterona, la cual, a su vez, estimula la libido, tanto en hombres como en mujeres.  El análisis químico revela que las ostras tienen agua, proteína y carbohidratos, una pequeña cantidad de grasa, azúcar y minerales.  Pero ninguno de los componentes, en forma individual, ni siquiera el zinc por su mínima presencia, tiene efecto sobre el deseo sexual.  En cambio, el impacto psicológico definitivamente podría llevarte a sentirte más dispuesto para buscar los brazos de Afrodita.  Se trataría entonces de un efecto placebo.
 
Lo mismo sucede con las criadillas, el apio, los tomates o los mencionados cuernos.  La creencia, sobre todo si se trata de alimentos o productos recientes, es la que potencia el deseo.  El chisme le da validez popular.  En general, estos alimentos no tienen efectos secundarios.  Sin embargo, otros pueden llegar a ser peligrosos.


Los venenos del amor

En México encontrarás en venta a un escarbajo, la cantárida.  Se le seca y muele.  Al ingerirlo causa irritaciones de próstata, vejiga y uretra, con hinchazón de vasos sanguíneos.  El conjunto produce en algunos hombres, no en todos, erección sin erotización, o sea se trata de un priapismo inducido.  No debería ser necesario informarte que una sobredosis puede llegar a causar la muerte.  
 
Otra droga es el alcohol.  Este brebaje es un anestésico del sistema nervioso central, su poder sobre el amor está en que desinhibe la conductas.  Por tanto, es efectivo en pequeñas dosis, una onza por hora, por ejemplo.  En grandes, como muchos ya saben, causa inconsciencia, incapacidad para mantenerse de pie, incoherencia del habla y sopor.  Es difícil alcanzar una relación sexual en tales condiciones.
 
Otras drogas, ilegales, con fama de excitantes son el LSD, la morfina, las anfetaminas, la mariguana, la cocaína y el éxtasis.  En experimentos realizados en los años 60 en la Universidad de Duke, un investigador inoculó LSD-25 a un sujeto, acompañado por su novia.  Al terminar, el hombre reportó haber tenido la mejor experiencia sexual de su vida, a pesar de que el investigador observó que sólo se había mantenido acuclillado casi 12 horas.  El resto de estimulantes mencionados tiene efectos variados.  Son adictivos, te van a dejar en la quiebra y van a terminar con tu salud.
 
Al igual que el alcohol, estas drogas desinhiben la conducta y las represiones.  La cocaína es conocida porque al principio provoca deseos intensos.  Su uso continuado te lleva a la disfunción eréctil.  El éxtasis estimula el deseo de tocarse, lo cual se podría traducir en ganas de intimar, pero no actúa en la libido.
 
Capítulo aparte merecen los poppers, comunes entre los gays y en la industria pornográfica porque se les supone excelentes para aumentar las sensaciones, relajar ciertos músculos y provocar orgamos intensos.  Mitos.  Los poppers o snappers casi siempre están hechos a base de amilo nitroso.  Se supone que se deben consumir en el momento del orgasmo, pero no hay observaciones concluyentes que validen la creencia.  En cambio, sus secuelas son jaquecas, mareos y desmayos peligrosos.
 

El ejercicio es uno de los mejores afrodisíacos.  Te mantiene delgado y atractivo pero, sobre todo, según recientes investigaciones, mantiene altas tus endorfinas, las que afectan cómo te sientes.  Otros investigadores van más lejos y creen que aumenta la circulación a la zona genital.


 
 

Los hierbajos

No se trata de montes de bruja  sino de compuestos derivados de plantas a las cuales se les atribuye el poder de sexualizar.  La más famosa es la Yohimbina, derivada de la corteza de un árbol africano.  Se le considera efectiva para aliviar temporalmente la disfunción eréctil.  ¿Sus otros efectos? Taquicardia, náusea y presión alta.
 
Sigue el chocolate, bien ponderado por la ciencia por su contenido de feniletilamina, llamada 'el químico del amor'.  Estimula las endorfinas y el bienestar general, básico para una libido alta.
 
Ahora viene el ginko biloba.  Se ha reportado en forma parcial que libera óxido nitroso, relajando los vasos sanguíneos, aumentado el flujo de sangre en la región genital.  Es recomendable no tomarlo si se está bajo tratamiento para enfermedades cardiovasculares.
De la damiana se dice que induce sueños eróticos y que aumenta la sensibilidad de la zona genital.  Y chiltepes, dientes de perro, sietecaldos y pimientos tienen capsicina que estimula la circulación, aunque más por contacto.  Sinceramente, no te recomendamos que la apliques en salva sea la parte.
 
 
El poder de la química
 
Algunos autores no consideran al citrato de sildenafil, más conocido como Cialis, Levitra, Viagra, como un afrodiasiaco porque no provocan deseo sexual, sino ayudan a hombres con disfunción eréctil cuando despiertan su propia libido.  Un afrodiasíaco es una sustancia que por sí sola despierta una libido adormecida.
 
La hormiguita incitante
Según los editores de Aphrodisiology. com estos insectos contienen ecdysona y ecdyesterona, a los cuales se les ha sugerido como anabólicos y afrodisíacos.
 
 
Por León Aguilera Radford
 
Fuentes: Jaime Leonel López, urólogo y especialista en sexualidad, teléfono 5306-9400.  Sex, Drugs, and Aphrodisiacs: Where to Obtain Them, How to Use Them, and Their Effects, Adam Gottlieb, Roning Publishing, 1993.  Plants of Love: Aphrodisiacs in Myth, History, and the Present, Christian Ratsch, Ten Speed Press, 1993.  www.aphrodisiology.com

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