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IFR Aspid, español con una pócima de emoción

Reunir avances tecnológicos, desempeño ilimitado y diseño solo es posible cuando se formula una opción sin barreras.  Este tipo de ejercicios son casi imposibles cuando se trata de una propuesta para la producción masiva, o bien su realización conlleva un alto costo de oportunidad en términos de inversión en tiempo, aplicación de conocimientos y expectativas comerciales.  Por esas circunstancias, únicamente una entidad tecnológica puede materializar un auto tan emocional como el Aspid.
 

 
Hace poco más de tres años, la consultora IFR Automotive develó su modelo Aspid, en uno de los escenarios más exclusivos, el Salon Privé de Londres.
 
En esa ocasión, el mismo ingeniero fundador de la compañía, Ignacio Fernández, mostró su creación.  Su experiencia incluye haber trabajado para SEAT Sport, Prodrive Automotive y Mitsubishi Ralliart en el Campeonato Mundial de Rallies.
 
Según IFR Automotive, el sol como proveedor de energía vital, el asfalto como contexto para desarrollar altas velocidades y la sigilosa pero letal serpiente áspid son los pilares conceptuales de este auto.
 
El conjunto de objetivos a lograr con el Aspid incluye: desempeño dinámico, lujo, bajo consumo de combustible y reducidas emisiones de gases contaminantes.  Para ello se hizo acopio de lo último en tecnología deportiva, tal como implementar suspensión de aluminio y frenos de disco de acero, para rondar el peso de un bólido de Fórmula 1.
 
En términos comunitarios el Aspid aspira a ser un carro de uso diario que provea movilidad personal, siendo congruente con el cuidado del medio ambiente, socialmente aceptable y a un costo viable.  Aunque para su conductor este carro será un generador de emociones, mantiene un contexto de seguridad vial de altos estándares.
 

Lo que dicen los expertos

Varios pilotos profesionales han estado tras el volante del Aspid y concuerdan al opinar sobre su dirección altamente precisa, extraordinario agarre tanto en las curvas como en rectas, sorprendente aceleración y gran habilidad para cruzar y frenar.
 
Estas características se las atribuyen a la tecnología aplicada, producto de la ciencia, ingeniería e investigación de partes clave como chasis, suspensión, frenos y sistemas eléctricos.
 
A pesar del poco peso del Aspid, cuenta con un equipamiento similar al encontrado en superautos cuyo peso es del doble.  La pantalla colocada en el timón muestra información relevante al desempeño con una simple y rápida mirada.  Además llena los requerimientos de seguridad establecidos por la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y la homologación de la Unión Europea para autos de circulación regular.  Y, al mismo tiempo, es un vehículo listo para estar dentro de una pista sin necesitar ninguna alteración mecánica extra.
 

Los números hablan por sí mismos

El Aspid acelera de 0 a 100 kilómetros por hora en 2.8 segundos, llegando a los 160 km/hora en 5.9 segundos y a esta velocidad para completamente en solo 3.1 segundos.  Estos valores lo ubican entre los parámetros de una motocicleta de la categoría Superbike.
 
Su agarre en curvas permite aceleración lateral de hasta 1.6 g, es decir, equivalente a 160 por ciento el peso del auto y las personas que van dentro de él.  Por cierto, el peso seco del Aspid es de 750 kilogramos.
 
El precio inicial de esta propuesta es de €107,000, es decir, unos Q1,068,700, más impuestos y gastos de envío desde Cataluña, España.
 
 
Por Néstor A. Larrazábal B. 

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