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¿Cuánto cuestan los accidentes?

Detrás de cada accidente de tránsito quedan secuelas de dolor y desesperación, pero a la par está el enorme costo económico que este flagelo deja tanto a las víctimas como a la sociedad.
 
Aunque el país no cuenta con estudios actuales que indiquen el costo económico real de los accidentes de tránsito, estimaciones hechas por expertos establecen que cada año el Estado e instituciones privadas gastan un promedio de Q1,200 millones solo en atenciones de salud a politraumatizados y por pago de daños a vehículos, a los que se suman los enormes gastos y pérdidas de cada accidentado.
 
El número de víctimas fatales y el costo de los accidentes de tránsito son una incógnita permanente que siempre encuentra muchas y variadas respuestas, pero nunca certezas.  Las cifras oficiales varían según la fuente y son cuestionadas por las entidades dedicadas a la seguridad vial.
 
 
 
 
 


Un costo muy alto

De acuerdo con los cuerpos bomberiles, de enero a diciembre de 2009, ocurrieron un promedio de 30,423 accidentes de tránsito, 20,950 personas atropelladas, así como 21,850 heridos por accidentes viales.  Pero lo más lamentable es la cifra de 3,500 personas muertas a causa de los percances automovilísticos.  Un promedio de 10 fallecidos cada día.
 
A la par de estas estadísticas frías no hay ninguna institución que explique, con datos reales, cuáles son los gastos médicos, costos extrahospitalarios, daños materiales y por indemnizaciones, así como las pérdidas de producción, ya que el herido debe esperar un tiempo para recuperarse y muchas veces queda con alguna discapacidad.
 
La etapa más cara de un politraumatizado es la primera semana y, en la mayoría de casos, los costos los cubre el sistema sanitario del país, explica el doctor Héctor Fong, director del hospital San Juan de Dios.
 
Según la Organización Mundial de la Salud, el 10 por ciento de las camas de los hospitales públicos están ocupadas por accidentados en tránsito.  Gran parte de este costo se traslada al sistema de salud, recursos que podrían destinarse a otros fines sociales.
 
Esta entidad internacional calcula que las pérdidas económicas globales por este tipo de accidentes, en los países menos desarrollados, está en torno a los 518,000 millones de dólares anuales, lo que para los gobiernos representa un costo de entre el uno y el tres por ciento del Producto Nacional Bruto y aún más de lo que muchos de ellos reciben en asistencia para el desarrollo.
 
De acuerdo con el doctor Fong, en este centro asistencial no cuentan con estadísticas que determinen cuántos pacientes ingresan por causa de accidentes de tránsito.  Sin embargo, señala que cada semana unas 700 personas son atendidas en ese nosocomio por politraumatismos diversos.
El funcionario expresa que el costo promedio para el hospital por un paciente que requiere de servicios de cuidados intensivos, ocurridos por un percance vial, ronda entre los tres a cuatro mil quetzales diarios.
 
De esa cuenta, el galeno explica que el hospital gasta un promedio de 20 a 30 millones de quetzales por atención y tratamiento de pacientes politraumatizados, de los cuales un alto porcentaje se debe a accidentes viales.
 
Lo mismo ocurre en el Hospital Roosevelt.  Según el doctor Oscar Morales, director médico, la Emergencia de ese nosocomio se ha convertido en un pabellón de traumas, pues un alto porcentaje de pacientes que llegan allí son producto de lesiones causadas por violencia y accidentes de tránsito.
 
'Un paciente politraumatizado no complicado puede permanecer hospitalizado un promedio de uno a diez días.  Sin embargo, aquellos que necesitan entrar a sala de operaciones y luego al intensivo con todos los tratamientos que amerite, pueden llegar a estar recluidos hasta 70 días.
 
Las estimaciones realizadas en este centro asistencial dan cuenta que un día de hospitalización en la unidad de cuidados intensivos cuesta al hospital un promedio de ocho mil quetzales diarios.  El doctor Guillermo Villatoro, jefe de estadística del Roosevelt estima que cerca del 70 por ciento de encamamiento de diferentes unidades están ocupadas por pacientes producto de traumas.
 
Otro de los centros asistenciales saturado por las víctimas de los accidentes de tránsito es el Hospital de Accidentes del IGSS.  Su director, doctor Arturo García, señala que solo ese nosocomio atiende unos 47,000 pacientes al año, de los cuales el 30 por ciento son víctimas de traumas severos.
 
El funcionario explica que el traumatismo craneoencefálico, el cual generalmente se asocia con accidentes violentos, ocupa una de las primeras causas de tratamiento en el hospital.
 
Según las estadísticas del centro asistencial, el costo promedio por egresado está entre los 8 mil y 22 mil quetzales, dependiendo de los días de hospitalización y los diversos tratamientos y estudios que se le practiquen.
 

En cuanto a la rehabilitación, cada uno de los pacientes tiene un tratamiento especial.  Puede necesitar de una hasta tres sesiones de terapia al día.  De esa cuenta, un politraumatizado podría necesitar hasta un año, según lo que indique el médico fisiatra.
 
Cada sesión implica no solo ejercicios físicos, sino también otras modalidades de tratamiento como ultrasonidos, exámenes, apoyo psicológico, psiquiátrico, emocional y más.
 
A la par hay pacientes que necesitan una o más prótesis de rodilla o cadera y de revisión.  Cada una de ellas puede costar entre los Q15,000 y Q40,000.  Esta atención en el plano privado es mucho más cara, pues en algunas situaciones supera los Q100,000, explica el doctor García.
 
No obstante, un médico consultado calcula que lo desembolsado por un paciente, en atención privada, oscila entre los Q28,000 y los Q228,000 y eso sin tomar en cuenta otros gastos adicionales como exámenes, rayos X, medicamentos y las terapias de rehabilitación.
 
En medio de todo, los expertos aseguran que es difícil cuantificar costos globales, porque todo depende del tipo y cantidad de traumas, pues no todos los pacientes toman el mismo tiempo para recuperarse.  Por ejemplo, en un adulto el tratamiento puede durar de seis meses hasta un año, mientras en un adolescente o niño bastan unos tres meses.
 
En el aspecto económico familiar, un accidente de tránsito tiene serias implicaciones puesto que la víctima, con una media de edad de 33 años, ya ha recibido educación, desempeñado una profesión, está en la cima de su vida productiva y tiene dependientes a su cargo, dice el doctor Oscar Morales.
 

 
 
Además, el afectado y su familia enfrentan nuevos desafíos: la pérdida del trabajo, necesidad de nuevas capacitaciones, pérdida de la vivienda o endeudamiento por los gastos de medicamentos y tratamiento.
 
Quizás por eso es que las autoridades del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, IGSS, consideran que el responsable de provocar algún tipo de accidente debería correr con los gastos de hospitalización de la víctima.
 
El tema también ha llegado al Congreso de la República, donde ya existe una iniciativa denominada Ley de Seguro Obligatorio para Vehículos a Motor, Plataformas y de arrastre, presentada en 2007.  Sin embargo, todo se ha quedado en palabras y ofrecimientos, dicen los técnicos en el tema.
 
De acuerdo con cálculos realizados por Raúl Aguilar, presidente de la Asociación Guatemalteca de Instituciones de Seguros, Agis, esta entidad pagó en 2009 un promedio de Q650 millones en concepto de accidentes viales.
 
Aguilar señala que el año pasado se registraron 72 mil percances viales, entre los 350 mil asegurados con que cuenta la asociación.

Dolor moral y psicológico

Recientemente la Organización Mundial de la Salud, OMS, definió los accidentes de tránsito como una epidemia mundial y, por primera vez en su historia, los incluyó entre los problemas sanitarios de máxima preocupación.
 
Un estudio elaborado por la OMS calcula que el 25 por ciento de todas las muertes debidas a traumas son resultado de las lesiones causadas por accidentes de tránsito.  Las principales causas de estas muertes incluyen: conducir bajo la influencia del alcohol, manejar a alta velocidad y no usar el cinturón de seguridad.
 

 
'Las tendencias y proyecciones indican que las lesiones por accidentes de tránsito aumentarán, convirtiéndose en una crisis mundial de salud pública', destaca el informe de la OMS.
 
Pero ¿qué consecuencias tienen los accidentes en los sobrevivientes y en sus familiares?  Y en los lesionados, ¿cómo es la vida de una familia en la cual las víctimas quedan con secuelas para siempre?
 
Los padecimientos y cambios después del accidente son radicales y una persona deberá pasar mucho tiempo para superar el estrés postraumático, así como las secuelas físicas, legales y económicas, explica Marco Antonio Garavito, director de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental.
 
Muchos de ellos incrementan el consumo de productos psicotrópicos, como tranquilizantes y tabletas para dormir, y cuando pasan por la escena del suceso el pánico se apodera de ellos, generando angustia y desesperación, explica el psicólogo Garavito.
 
Arnoldo García, de 69 años, es un ejemplo.  Conducía su panel cuando un tráiler se pasó a su carril y lo embistió.  Ya no supo más, hasta dos días después, cuando en el hospital recibió la noticia de que su esposa había muerto en el accidente y sus dos nietas, quienes viajaban con él, aún se encontraban internadas en estado grave.
 
Arnoldo vive una serie de complicaciones por el accidente.  Para caminar utiliza un andador y padece estrabismo de un ojo.  Además requirió un implante de cadera, sufrió cinco infartos y fue necesario practicarle varias cirugías debido a una lesión en el hígado.  Su vida cambió por completo.
 
Julio Melgar también se suma a la lista de quienes sufren las secuelas de un accidente.  Él asistió a una fiesta y sus amigos lo invitaron a un par de copas.  Luego decidió manejar para regresar a su casa.  En una curva, solo sintió que el carro se salió de la cinta asfáltica e impactó contra un árbol.
 
Su pierna izquierda debió ser amputada, a pesar de los esfuerzos de los médicos para salvarla.  Una complicación en las múltiples fracturas provocó una infección en el hueso.  Su pie derecho está sostenido con clavos hasta que sus huesos logren soldar y su mano derecha tiene varias fracturas.  'Difícilmente volveré a ser el mismo de antes', expresa.


Comenzar de nuevo

Para el doctor Oscar Morales, del Hospital Roosevelt, un buen porcentaje de las personas que sufren un trauma tiene la suerte de rehabilitarse y salir adelante, pero otros deben cargar con muchas secuelas para toda la vida.
 
El galeno explica que durante su carrera lo más doloroso para él ha sido ver cómo muchas de las víctimas que llegan a ese hospital, casi un 70 por ciento, son jóvenes entre 17 y 35 años, quienes ven truncados sus sueños y futuro, pues presentan lesiones cerebrales que les dejan secuelas motoras, de lenguaje, cognitivas, amputaciones y lesiones musculares.
 
El doctor García Aquino explica que el camino a la rehabilitación es un proceso que puede durar desde un mes hasta un año o más dependiendo de las fracturas o traumas.
 
Por ejemplo, un paciente con múltiples traumatismos, desde la cabeza hasta los miembros inferiores, tarda como mínimo un año para rehabilitarse después de la hospitalización.
 
El profesional explica que esto implica terapias físicas como entrenamiento de marcha, para fortalecer los miembros superiores o inferiores, terapias del habla y ocupacionales para recuperar habilidades y manipular objetos pequeños.
 
Sin embargo, a otros les es muy difícil recuperarse, pues han sufrido lesiones medulares o traumas craneoencefálicos que solo el tiempo y las terapias pueden borrar, 'aunque no siempre', expresan los especialistas.

El despliegue policial tras un accidente

Este es un costo que generalmente no se toma en cuenta.  En el momento posterior a un accidente vehicular deben sumarse los gastos que asume el Estado referidos al accionar de la Policía Municipal de Tránsito.  De acuerdo con Amílcar Montejo, intendente de la PMT, los costos aumentan progresivamente cuando, además de la Policía de Tránsito, se requiere la presencia de bomberos y de la Policía Nacional Civil.
 
Además, si en el hecho se produce un derrame de sustancias peligrosas, inflamables o algún otro que requiera personal técnico, trabajos especializados o maquinaria específica, los gastos aumentan en forma exponencial.
 
Se debe tener en cuenta que en cualquier causa actúan, como mínimo, el Ministerio Público y un juzgado, con todos los gastos administrativos que eso implica.

Materiales costosos

Cada paciente politraumatizado que llega a un hospital de trauma requiere la intervención de un mínimo de tres especialistas de diferentes áreas médicas.
 
Los materiales de osteosíntesis (clavos, tornillos, fijadores, alambres, etcétera) se van con el paciente hasta que la lesión esté en condiciones de retirárseles y no se recomienda su reuso, lo que eleva los costos.
 
La atención de una fractura de fémur, muy común en este tipo de centros de salud, requiere por lo general un clavo autobloqueado, sangre, hilos para suturar tejidos blandos, hilo de otro tipo o grapadora para la pierna, soluciones para lavar las heridas, otras para esterilizarla, uso de antibióticos, fijación externa con yeso u otro material, radiografías antes, durante y después del procedimiento, cuidados especiales y alimentación diaria.
 
 
Por Jeovany Ibañez
 
 
 

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