Desde calibrar la presión de los neumáticos hasta afinar el motor, todo es parte de un proceso de mantenimiento de tu vehículo, el cual nunca debes postergar. Así se evitan gastos innecesarios.
Un vehículo requiere de cuidados, no es simplemente cargarlo de combustible y arrancar. Su mantenimiento hará que su vida útil se prolongue. Por eso, hoy presentamos algunas ideas simples para mantenerlo en buen estado.
Existen fundamentalmente tres tipos de mantenimiento:
Correctivo: es aquel que repara las diferentes partes del vehículo en el momento en que dejan de funcionar o empiezan a fallar.
Preventivo: sigue las instrucciones del fabricante, detallados en el manual del vehículo, por tipo de servicio y en los lapsos de tiempo en que deben hacerse.
Predictivo: efectúa diagnósticos o mediciones que permiten predecir si son necesarias correcciones o ajustes antes de que ocurra una falla.
Revisión e inspección
De acuerdo con los expertos, de forma periódica mediante un plan establecido de forma mensual, semestral o anual, se deben hacer inspecciones de funcionamiento, ajustes, reparaciones, limpieza y lubricación, entre otros.
Sin embargo, es importante verificar regularmente, por simple observación, el estado de llantas, luces de freno, luminarias frontales y direccionales, entre otros. También estar atento a cualquier ruido anormal.
Verificación mensual
El mantenimiento debe verse como una rutina básica. Acude al mecánico periódicamente y verifica al menos una vez al mes los siguientes aspectos: frenos, fajas o bandas, llantas, batería, cambio de aceite, lubricantes y radiador.
Cada seis meses a un año
De acuerdo con el manual del fabricante, es aconsejable efectuar una verificación semestral o anual del vehículo en los siguientes aspectos: hacer un afinamiento por especialistas, bujías y acondicionador de aire y sistema de suspensión.
Antes del invierno
Se deben lubricar, previo lavado, el chasis y otras partes que estén expuestas debajo del vehículo, verificar el funcionamiento de los limpiaparabrisas, el sistema desempañador de vidrios y los sellos de puertas y ventanas. Además sería aconsejable proteger al chasis contra la corrosión.
Y recuerda, un vehículo que cuenta con un récord o registro de mantenimiento, avalado por la agencia o un taller de reputación, mantiene más alto su valor en el mercado secundario.
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